Una nueva estrella...Liniers.-

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domingo, 18 de mayo de 2008

Lo mejor el aliento de tu gente....VELEZ


La Gente de VELEZ SARSFIELD alento al equipo los 90 minutos y canto a morir...fue lo mejor, que demostro ayer la pasíon nuestra por la V de nuestros amores.Profundo. Herido. Con el agua llenando los rincones que te mantienen a flote. Así esta Vélez. Es que no alcanza la ilusión, los triunfos agónicos, ni verse ahí en lo más alto; si no lo justificas partido a partido. Vélez sufre de eso, ausencia futbolística crónica y presenta los peores síntomas de esta cruel enfermedad.

Porque suma y resta en un abrir y cerrar de ojos. Se recupera por un tiempo prolongado de su padecer, gana partidos mostrando lo otro aún debiendo el fútbol; y tiene una recaída sin redes y sin luces.

Llegaba al pequeño estadio de La Paternal con la ilusión grande de seguir prendido en la lucha, de cumplir con su parte, con su deber en este Clausura de sumar de a tres y dejar que los demás se rompan el alma entre ellos. Con el discurso de la clasificación a las copas o el que sea. Vélez tiene que ser protagonista de cada campeonato, por historia y grandeza. Pero renguea, y en ese andar dispar y endeble suele tropezarse dejando moretones demasiado negros en su fe.

Porque esta tarde en el Diego Armando Maradona, justamente se olvidó de jugar al fútbol, y se repitió con pelotazos y más pelotazos para dos puntas que se perdían en un mar de camisetas rojas. El conjunto de Tocalli arrancó el partido justamente partido, vale la redundancia. Porque se defendía con más gente con la que atacaba; y allí en ese medio juego exclusivo para el jugador bicho, se marcaba la diferencia. Ojo, Argentinos no fue más que Vélez con la pelota en los pies, si fue más vivo y aprovechó las que tuvo, marcó los goles y ahora festeja.

Hoy escasearon los destellos de Damián Escudero, que sin embargo tuvo una tan clara en el complemento que podría haber cambiado el recorrido de la tarde y de este informe. Pero el “haber” es muy distinto del “es”, y eso es lo que finalmente queda. Como la imagen de un equipo que se pareció al Vélez de las últimas fechas solamente porque vistió la misma camiseta; pero que en lo que brindó estuvo en falta, y tener estos bajones justamente en estos instantes, te hacen salir de la pelea.

Dos cachetazos en la peor cara te dejan como esos boxeadores viejos, que contra las cuerdas deciden si caerse y descansar en la lona; o tomar ese coraje sagrado y eterno, acompañado por un par enorme de huevos y seguir peleando. Un poco mucho como los de Hernán Pellerano, que con su labor le pagó la entrada a esas más de cinco mil personas que coparon la cabecera visitante en La Paternal.

Vélez esta tarde fue como esos alumnos que rinden finales y que no se presentan a dar lección; que se boicotean el examen. La bronca y el dolor por la derrota es la misma que en la tribuna, en el vestuario y en este teclado que se golpea fuerte.

Eso tiene que replantearse este Vélez. Preguntarse qué quiere, qué busca, con qué se conforma. La ilusión sigue en pie, la fe sigue su rumbo, el orgullo de ser Vélez late fuerte y más que nunca; pero las ideas tienen que ser claras, el convencimiento tiene que ser inalterable y la voluntad que demuestran, que tienen, elevada a la enésima potencia. Aunque no se diga públicamente, Vélez es candidato y debe asumirse como tal completando los requisitos en el formulario de césped verde.

La matemática te mantiene vivo. Mientras las cuentas y las ecuaciones sigan dando gloria, la esperanza no se pierde y se levanta en cada nuevo encuentro. Pero Vélez debe convencerse de que es Vélez, de ponerse la pilcha de candidato y salir a aplastar al rival; después la pelota puede rodar a tu favor o en contra, pero dale una mano. La confianza estuvo, está y estará en este trabajo que encaró Tocalli y compañía.

Lo futbolístico te sentencia a muerte. Mientras el fútbol siga en el debe la ilusión va a seguir forcejeando pero con pocas fuerzas ante la realidad. La impotencia se hará carne y la suerte esquiva. Porque con tardes como esta, la lucha por la gloria máxima del campeonato, desde lejos no se ve.

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